Finalmente la luz ha llegado,
El alba resplandeciente,
La tiniebla también ha pasado,
En este se augura el deleite.
Finalmente es completo el ciclo,
Con la luz de la mañanita,
Aparece su hilo luminoso,
Al verlo el corazón se deleita,
La noche interminable parecía,
Transformando en cada segundo,
La lobreguez por la luz fue bañada,
Una vista verdad y profunda,
Aun por la razón rechazada.
◊◊◊
Su amor en mi corazón,
Ya lo ha llenado así,
Que no canto otra canción,
Y es todo que existe allí.
Tal como los rayos solares,
Sobre el mar de mi corazón,
Abarcan todos lugares,
Y han tomado posesión.
Estaba siempre noche,
La duda prevalecía,
Oscuridad tanto terrible,
De engaños y de mentiras.
Si los rayos del sol aparecen,
La noche desaparece,
Mis ilusiones se desvanecen,
Solamente la luz prevalece.
◊◊◊
¡Qué fragrante y dulce la brisa!,
En este rincón del paraíso,
Vente conmigo de prisa,
Es difícil que ser más preciso.
Aquí juntos en esta cuadrilla,
Se remoza bien el corazón,
Se encuentra una gran alegría,
Con el Amado en este rincón.
El amante llenado de fervor,
Vive siempre, siempre seguro,
En el fondo de manos de amor,
Donde puede llegarse maduro.
En la cuadrilla de los amantes,
Eternamente la primavera,
Con deleites que son abundantes,
La alegría es total, verdadera.
Un estado muy asombroso,
Que indica a la cercanía,
De veras se ve en el rostro,
Los signos de la alegría.
Aumentando en cada instante,
Si quieres entrar por aquí,
La luz es siempre brillante,
Pero tienes que ser buen sufí.
En este Concilio del Amor,
Las bondades que siempre recibes,
Son dones según tu ardor,
Escúchame bien si lo quieres.
◊◊◊
Un Cantante del Palacio
Si hay alguien que le pregunte,
Sobre este esclavo sencillo,
Soy sólo un cantante humilde,
Que canta en Su gran palacio.
Solamente cantante del palacio,
Es decir que yo soy trovador,
Que canta siempre los cantos,
Sobre el Rey y Su dulce amor.
Este anhelo y ardiente fervor,
Han llenado el corazón del esclavo,
Que es el trono del emperador,
Y por eso yo le anhelo.
Si entres a dentro compadre,
Y sigas al hondo profundo,
Llegarás a ser Su cantante,
Y verás un universo inmenso.
Su secreto te llena con asombro,
Lo que se esconde se aclara,
Yo no te puedo explicarlo,
No es tan mañosa la lengua.
Cuando el corazón se entra,
Y luego se presencia el trono,
Ambos vivo y muerto te queda,
Y llega a ser el tonto gran sabio.
Todo eso es un misterio,
Que está muy sencillo de veras,
Entres a dentro Su palacio,
Y allí cantarás Sus tonadas.